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  • Profesor Adolfo Resnik

Actividad física y salud mental: la evidencia está aumentando.


Las investigaciones acerca de los beneficios de la actividad física (AF) suelen estar enmarcadas dentro del discurso médico, que nos dice que la práctica de la actividad física (AF) disminuye el desarrollo patologías de origen cardiaco, respiratorio, metabólico, entre otras. Si bien estos argumentos e investigaciones son importantes, por mucho tiempo se ha desconocido, o al menos no se ha reconocido la importancia de la (AF) en otros contextos de la vida humana.


El panorama mundial está enmarcado por una creciente preocupación por las consecuencias que pueda traer consigo la baja práctica de AF. Los gobernantes en general y los entes estatales encargados de la salud pública en particular, se encuentran alarmados por las cifras que indican la poca AF y las consecuencias sociales en términos de bienestar físico que la escoltan. Recientes estudios señalan al sedentarismo como un factor que acompaña la aparición y gravedad de un número importante de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad, entre otras. En el contexto latinoamericano se hallan cifras bastante preocupantes que estiman que más de un cuarto de la población mayor a los 14 años no practica una AF o deporte. Este panorama, plantean que no está debidamente incorporado en el imaginario colectivo los hábitos que conllevan dicha experiencia vital. La consecuencia es que gran número de ciudadanos, en el campo de la salud, se ubican en la categoría de población de riesgo, es decir, son potencialmente vulnerables frente a la posibilidad de contraer alguna enfermedad.


En este mismo sentido el estilo de vida sedentario no sólo atenta contra la calidad de vida de la población, provocando la aparición de enfermedades, sino que además, tiene un alto costo económico para los Gobiernos. Un 20% del presupuesto destinado a los organismos y entidades relacionadas a la salud, podría ser evitado si se lograra cambiar este estado de situación, con programas y proyectos que favorezcan el desarrollo de dichas actividades. De esta forma, los recursos disponibles serían orientados de manera eficiente hacia planes de prevención y mejoramiento de la salud pública y no solamente a cubrir las urgentes demandas coyunturales que ocasionan las enfermedades.


El sedentarismo no solo está ligado exclusivamente a problemas de salud como los mencionados anteriormente. Existe evidencia importante que sugiere que la práctica de una AF puede mejorar las funciones cognitivas y propiciar un mejor bienestar en personas que padecen de alguna enfermedad mental, como es el caso de un trastorno de ansiedad, depresión o estrés.

En las diferentes literaturas científicas publicadas sobre AF y salud mental, los investigadores han abordado los efectos tanto de episodios únicos como de programas de actividad física. Además, se ha estudiado una amplia variedad de resultados psicológicos, incluidos los efectos sobre el estado de ánimo, la autoestima, el funcionamiento cognitivo y el deterioro, la depresión y la calidad de vida.

“El ejercicio te hace sentir bien” es una frase muy escuchada y se refiere a los efectos psicológicos informados al practicar regularmente AF.

Si bien la mejora del estado de ánimo está bien documentada, esto puede depender de la intensidad del ejercicio realizado. Los niveles más moderados a menudo conducen a reportar placer y un estado de ánimo positivo, las formas más intensas de ejercicio pueden generar cierto malestar emocional, aunque tales sentimientos desaparecen con el tiempo, después del ejercicio.

Estos hallazgos tienen implicaciones para promover la AF. Si queremos que más personas lleven vidas físicamente activas, puede ser mejor evitar niveles muy altos de intensidad al ejercitarnos.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29715726


A menudo se cree que la actividad física, puede aumentar la autoestima. Sin embargo, la participación se verá afectada si la autoestima aumenta o disminuye. Es probable que los cambios en la autoestima global a través de la actividad física provengan de cambios en aspectos del yo físico, incluidas mejoras en las habilidades y la competencia, la imagen corporal y la aptitud física.

El argumento de que la actividad física puede afectar positivamente el funcionamiento cognitivo es poderoso. Esto se ha utilizado para promover una mayor actividad física en las escuelas, así como en los adultos mayores para mejorar o prevenir el deterioro cognitivo. Un metanálisis de ensayos controlados aleatorios (ECA) que examinaron los estudios de entrenamiento con ejercicios en adultos de 55 a 80 años encontró que el ejercicio se asoció con un mejor funcionamiento cognitivo, especialmente para tareas que implican un funcionamiento ejecutivo más complejo. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12661673


Un metanálisis de estudios prospectivos encontró que las medidas iniciales de actividad física predijeron el riesgo de demencia general y enfermedad de Alzheimer.

Los grupos más activos mostraron una reducción del 28% del riesgo de demencia y un 45% de reducción del riesgo de enfermedad de Alzheimer en comparación con los menos activos. .

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18570697


El área de actividad física y salud mental más estudiada es la relacionada con la depresión. Esto se ha investigado como un efecto anímico subclínico transitorio o en poblaciones con depresión clínica o en riesgo de padecerla. Varias investigaciones informaron de un 20% a un 33% menos de probabilidades de depresión para los grupos activos en estudios de cohortes prospectivos. La evidencia siempre ha sugerido efectos beneficiosos de la actividad física sobre la depresión.

https://scholar.google.com/scholar_lookup?title=Physical+activity+epidemiology&publication_year=2013&


En resumen, la actividad física es un comportamiento de salud importante que se recomienda encarecidamente para la prevención y el tratamiento de varias enfermedades no transmisibles. El comportamiento en sí es multifacético y puede incluir menos actividad sentada, más actividad física moderada a vigorosa según rendimiento de la persona. La evidencia sobre los efectos positivos en la salud mental utilizando la AF como un medio de cuidado es cada vez convincente.

Desde las sociedades antiguas siempre se ha sabido que "el movimiento es beneficioso para todos" y la pereza (sedentarismo) está asociada con una mala salud física y mental.





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