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  • Profesor Adolfo Resnik

Consejos para motivarse a practicar actividad física en cuarentena.


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Aunque a muchos les provoque vagancia hacer ejercicio y se nieguen rotundamente a intentarlo, los especialistas de la salud somos enfáticos en señalar que, sobre todo en cuarentena, hay que practicar algo de ejercicios fisico. El encierro, es aún más estresante si se excluye la rutina de actividad física.


Es importante que nos demos cuenta de que es un periodo estresante para el cuerpo, así que tenemos que cuidarlo. Ahora mismo es fundamental que nos mantengamos activos en casa, pues la actividad física influye en cómo manejamos el estrés. Nos hace sentir bien, ayuda a pensar mejor y nos permite que tomemos mejores decisiones. Incluir algo de actividad en la rutina puede ayudar a la productividad y mejorar la inmunidad.


Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el comportamiento sedentario y los bajos niveles de actividad física pueden tener efectos negativos en la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas. Mientras que la actividad física y las técnicas de relajación pueden ser herramientas valiosas para ayudar a mantener la calma y proteger su salud. Para comenzar, les recomiendo que realicen como mínimo 150 minutos de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad alta por semana.


Aquí les dejo algunos consejos prácticos:

Establecer un horario y respetarlo: si nunca se ha practicado actividad física o si no se hace durante un tiempo prolongado, comenzar con dos o tres veces a la semana e ir aumentando de a poco, si es que el cuerpo nos indica bienestar y ganas. Es importante que sea siempre en el mismo horario porque así es más fácil que se cumpla. Que sea parte de la rutina y que no exista la opción de correrlo, hasta que se convierta en un hábito. Si somos flexibles y generamos cambios en los horarios y días, lo más probable es que se termine aplazando y no se construya regularidad en los estímulos.


Proponerse un objetivo: con metas claras y alcanzables se puede trazar el tipo de entrenamiento con mayor facilidad. Además, lograr cada objetivo a corto plazo servirá de motivación para continuar con el ejercicio.


Instagram o Youtube: como una alternativa para mantenernos activos, muchos entrenadores comenzamos a compartir contenidos educativos y ejercicios físicos de manera gratuita por redes sociales. Antes de empezar, hay que probar cuáles son las que más nos favorece y se acompaña del estado de salud y entrenamiento actual que tenemos. Consultar con profesionales idóneos es clave a la hora de cuidarnos. Como están al alcance de todos, una buena idea es darse el tiempo de mirar en qué consisten. Es primordial sentirse atraído por la rutina de ejercicios que se elige para que la motivación perdure en el tiempo.


Buscar compañía: en familia o con tu pareja (dada la situación actual), casi siempre, es mejor. Dado que si uno de los días te da pereza, tener un compañero/a de entrenamiento ayudará en la motivación y compromiso. Este, además, no tiene por qué ser alguien con el que se encuentre en tu casa, ya que podrían conectarse a través de alguna plataforma digital.


Hacer una playlist: está comprobado que a la hora de hacer ejercicio la música afecta de manera positiva y que incluso eleva el rendimiento. Sin embargo, esta tiene que tener canciones que provoquen ganas de moverse. No pueden ser lentas si es que la rutina exige que el cuerpo esté constantemente activo.


Destinar ropa especial: aunque algunos opten por estar todo el día con ropa cómoda en el aislamiento, es importante que al hacer ejercicio se utilicen prendas destinadas para esa actividad. Esto no significa que sea ropa deportiva, pero sí una distinta a la que se lleva puesta para que, de alguna u otra manera, el cerebro pueda asociar ciertos hábitos a la actividad física.


Abrirse a la posibilidad de reemplazar ciertos elementos: pese a que hacer ejercicio en la casa no es lo mismo que contar con todos el equipamiento o accesorios que se encuentran en un gimnasio, algunos de estos se pueden sustituir con cosas tan simples como un paquete de legumbres, bidones con agua, mochila con libros, toallones, bastones de madera, sillas.

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