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  • Profesor Adolfo Resnik

La actividad física beneficia al cerebro.

A cualquier edad, el ejercicio mejora las actividades mentales

“Caminar es la mejor medicina para el hombre”. Hipócrates


En la actualidad, no existen dudas sobre los beneficios de la actividad física, en todas las edades. Desde la prevención de enfermedades crónicas, como la diabetes, al desarrollo de los músculos, una vida activa ayuda a mantenerse sano y sentirse bien.

A medida que pasan los años, estos dejan sus huellas en nuestro cuerpo y en nuestras mentes. Los años vividos no solo se reflejan en la sabiduría que nos da la experiencia, sino también en nuestra salud, y en cada uno de los órganos que cuentan la historia de cómo vivimos y el cuidado que le dimos a nuestro cuerpo.


El cerebro, uno de los órganos más importantes, no es estático, sino “plástico”, esto es, tiene la capacidad para adaptarse y cambiar frente a nuevas circunstancias y necesidades. Esta habilidad, conocida como neuroplasticidad, permite que podamos aprender a resolver nuevos problemas, a medida que se presentan.

Años atrás se creía que una vez que morían las neuronas, desaparecían las funciones y conexiones sinápticas relacionadas a esta. Pero nuevas investigaciones, basadas, por ejemplo, en pacientes que sufrieron accidentes vasculares, o lesiones de médula, encontraron que el cerebro lograba establecer nuevas conexiones y compensar por las pérdidas, tanto anatómica, como funcionales.


El ejercicio cardiovascular regular aumenta el flujo de sangre al cerebro. Numerosos estudios han encontrado una relación entre la actividad física y la reducción del riesgo de deterioro cognitivo


La neuroplasticidad o plasticidad cognitiva es la habilidad de adaptación del sistema nervioso a nuevas circunstancias. Nuestro cerebro está constantemente cambiando y nosotros podemos ayudar a mantenerlo sano y activo.

Es por ello que el Departamento de Salud y Servicios Humanos, a través de la Administración de vida comunitaria (“Administration for Community Living”) realiza, desde 2015, la campaña de educación y concientización Cerebro Sano. Dicha campaña ofrece recursos e información para que las personas aprovechen al máximo sus cerebros y pueden disfrutar de su salud e independencia, a medida que pasan los años.


La actividad física también es beneficiosa para el cerebro, por muchas razones. Entre ellas, el ejercicio estimula la circulación sanguínea, lo que mejora la salud cerebro vascular. A su vez, el ejercicio contribuye a la producción de BDNF, una proteína que estimula la creación de nuevas neuronas.


Cómo elegir el mejor ejercicio

Hoy en día existen todo tipo de clases y ejercicios, ¿cómo saber cuál es la mejor actividad para el cerebro?

  • En general, es seguro asumir que las actividades aeróbicas que benefician al corazón, también benefician al cerebro. Los ejercicios aeróbicos, como correr o andar en bicicleta, no sólo mejoran la actividad cerebral, sino que hacen que el cuerpo libere hormonas relacionadas al crecimiento y reparación de neuronas. Estudios han encontrado que el ejercicio estimula el crecimiento de vasos sanguíneos cerebrales.

  • Si estás buscando clases de gimnasia, considera aquellas que incorporan ejercicios de coordinación, como por ejemplo, clases de zumba o de baile. Estos ejercicios requieren cierto grado de destreza, a la vez que aumentan la frecuencia cardíaca, bombeando más oxígeno al cerebro.

  • Hacer ejercicios temprano por la mañana, no sólo estimula la actividad cerebral y te da energía para el resto del día, sino que también promueve la retención de nueva información y mejora tu poder de decisión y reacciones a situaciones imprevistas y complejas.

  • El ejercicio estimula la plasticidad neuronal, estimulando las conexiones sinápticas.

  • La actividad física aumenta la producción de serotonina, un neurotransmisor crítico, asociado con la buena salud y el bienestar mental. Al aumentar los niveles de serotonina, el ejercicio actua como un antidepresivo natural. A su vez, el ejercicio ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad.

  • Incluso el ejercicio físico moderado, como caminar, mejora las funciones de la memoria, el aprendizaje y el razonamiento abstracto.

  • Los ejercicios de fuerza, como por ejemplo el levantamiento de pesas, también contribuyen de manera positiva a la salud mental. Según un estudio del Hospital General de Vancouver, realizado entre mujeres de entre 65 y 77 años que se comprometieron a una y dos horas de entrenamiento semanal con pesitas y máquinas de fuerza, encontró que, tras ejercitar todas las semanas por un año, las mujeres mejoraron sus habilidades mentales de planeamiento, decisión y ejecución.





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