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¿Qué es la celulitis?

En nuestro cuerpo tenemos grasa debajo de la piel. Nos sirve como aislante térmico, almohadilla y protector de órganos vitales. La celulitis también es grasa, pero con la peculiaridad de que se mantiene acumulada dentro de la piel. A través de la grasa hay fibras de colágeno (denominadas septa), pues bien, la septa de las zonas de celulitis es diferente de la grasa normal. En ella las fibras de colágeno son más gruesas que las normales y presionan la grasa hacia arriba con lo cual la llamada "piel de naranja" es más visible. Además las zonas con celulitis tienen unos niveles de líquidos más altos de lo habitual porque poseen unas células que los retienen, con lo cual aumenta la hinchazón en ese lugar.

La celulitis se produce casi totalmente en mujeres, probablemente por las características hormonales y el tejido conjuntivo que en mujeres es más blando y flexible. Ocurre que las células grasas en el hombre tienen la disposición a extenderse horizontalmente. En cambio en las mujeres son de forma esférica y presionan en dirección a la piel.


Habitualmente puede aparecer en la pubertad con la producción de estrógenos. En esta etapa comienza una predisposición a que se acumule tejido adiposo en los muslos y caderas femeninas. También ocurre en otros dos momentos importantes de cambios hormonales de la mujer: la menopausia y el embarazo, Casademunt (2005:14).

Hay diferentes etapas en la formación de celulitis. Es más fácil luchar contra ella en un estadio inicial. Su aparición provoca frío y pesadez en las piernas. Éstos pueden ser los primeros síntomas.

Factores que intervienen en su aparición

Para que aparezca la celulitis entran en juego básicamente dos factores: una deficiente circulación y los denominados radicales libres, Foster (2004:10).

¿Que son los radicales libres? Son compuestos que se forman en nuestro organismo al exponernos a toxinas que se producen por diversas causas, tabaco, alcohol, contaminación y a veces algunos alimentos (como grasas y azucares).

Los radicales libres tienen la característica de que les falta un electrón y para conseguirlo se lo quitan a otra célula, deformándola así. Se da la casualidad de que atacan particularmente a las células de colágeno que forman la piel y también a la elastina. Este hecho, la degradación del colágeno y la elastina, provoca que sea más visible la grasa.

Otro factor es la mala circulación y la deficiencia en el sistema linfático. La función de la circulación es transportar oxígeno y sustancias nutritivas y el sistema linfático elimina sustancias de desecho. A menudo en los sistemas circulatorio y linfático se produce un estancamiento en la zona de caderas y muslos femeninos. Ocurre que en esas zonas la circulación debe fluir hacia arriba lo cual no es tan sencillo porque pasamos horas sentados debido a nuestros hábitos y nuestro trabajo: televisión, dispositivos electrónicos, sedentarismo. Continuamos el círculo vicioso: si disponemos de poco oxígeno (derivado de una mala circulación), las células de la piel, cuando tienen que reparar el colágeno, no construyen fibras normales delgadas sino fibras gruesas. Debido a la mala circulación linfática también el líquido linfático fabrica fibras gruesas. Todo ello provoca que la grasa aflore más hacia la superficie.

Por si fuera poco, además de la deficiente provisión de oxígeno, la mala circulación produce que se retengan líquidos. Por tanto, tenemos células grasas hinchadas por los líquidos que son además presionadas hacia la superficie, con lo cual son más visibles.

Es evidente que la celulitis produce una mala estética pero no se trata solamente de eso. Los problemas que favorecen la celulitis pueden señalar que nuestra forma de vida no es demasiado sana. Quizás debamos tomar precauciones ya que una mala circulación puede llegar a ser un problema importante para nuestro organismo y provocar serios trastornos de salud.

Condicionantes

¿Por qué aparece? Existen una serie de condicionantes que pueden favorecer su aparición.

Edad: Con los años suele aumentar la grasa acumulada y por tanto el riesgo de celulitis.

Sedentarismo: La posición sentada de forma continuada y el déficit de ejercicio provoca una circulación sanguínea y linfática lenta.

Exceso de peso: No significa que conlleve necesariamente celulitis. Significa exceso de grasa y por tanto más riesgo de celulitis. Como norma general el exceso de peso debemos reducirlo lentamente para no provocar flacidez.

Tabaco: Provoca la formación de numerosos radicales libres que ya comentamos que provocan fibras gruesas de colágeno que empujan la grasa hacia arriba.

Toxinas en general: Por ejemplo, demasiado café o demasiado azúcar contribuye a aumentar el atasco del sistema linfático.

Deshidratación: Es necesario beber mucho para que nuestro organismo no retenga un exceso de líquidos. Al menos debemos beber de 1 litro y medio a 2 litros diarios.

Sol: El exceso de sol puede provocar daños en las fibras de colágeno y además puede deshidratarnos. También puede disminuir la piel que cubre el tejido subcutáneo con lo que la celulitis será más visible.

Hormonas: Las hormonas ejercen control sobre el organismo a través de reacciones químicas, aceleran o frenan el metabolismo. Un trastorno hormonal puede aumentar la grasa o la retención de líquidos.

Estrés: Puede ayudar a formar celulitis. Cuando los músculos se tensan dificultan el paso de la linfa. Además el estrés estimula la producción de cortisol, el cual favorece el apetito.

Postura inadecuada: Determinadas posturas provocan una mala circulación. El estar mucho tiempo de pie o sentado puede ocasionar problemas de circulación. También hay que prestar atención a la ropa demasiado ajustada que entorpece la circulación sanguínea.

Sedentarismo: Si no hacemos ejercicio las toxinas se acumulan, lo mismo que los líquidos. No se trata de estar activo todo el día sin parar pues el estrés es perjudicial, se trata de practicar ejercicio habitualmente.

Estreñimiento: Las sustancias toxicas pasan a la sangre. El hecho de padecer estreñimiento crónico puede favorecer la celulitis por acumulación de toxinas.

Diabetes: Aumenta el azúcar en sangre y la celulitis empeora por la dificultad de metabolizar el azúcar.

Alimentación: Un exceso de alimentos que favorece la retención de líquidos y una mala circulación es un factor importante para la aparición de celulitis. También algunas personas tienen dificultad para digerir ciertos alimentos y el tiempo que tarda ese alimento problemático en digerirse produce toxinas. Pueden ser cereales, lácteos... Debido a ello se puede aumentar de peso por el aumento de retención de agua para diluir las toxinas.

Herencia: Es posible que la genética predisponga a tener celulitis con antecedentes familiares con este trastorno.

Tipos de celulitis

La celulitis puede ser general, local y zonal dependiendo de la/s zona/s que abarque. Suele aparecer con mayor frecuencia en muslos, glúteos y barriga. Esto es lo más habitual aunque también puede aparecer en menor medida en otras zonas.

Podemos clasificarla según su grado en ligera, media y fuerte.

Ligera: No es visible normalmente de pie. Aparece la piel de naranja al pellizcar suavemente la piel.

Media: Las depresiones pueden verse a simple vista en la piel.

Fuerte: Se ve en cualquier posición, de pie, sentado… Resulta dura al tacto y sentimos pesadez sobre todo en las piernas, Krempel (1999: 8).

Según su apariencia puede ser dura, edematosa y blanda.

Dura: Se acumula básicamente en los muslos, al tacto aparece consistente.

Edematosa: Duele cuando se toca, normalmente aparece por problemas de circulación en las piernas.

Blanda: No duele, posee una apariencia esponjosa. Suele aparecer en la parte interna de los muslos.

El papel de la dieta

Existen alimentos perjudiciales que favorecen la retención de líquidos y la mala circulación: azúcar, grasa saturada, trigo (pasta, pasteles, pizza), cafeína, harina, arroz, alcohol, alimentos salados.

En cambio otros alimentos nos ayudan a combatir la celulitis por sus cualidades positivas para mejorar la circulación, ayudar contra la retención de líquidos o poseer fibra…: legumbres, frutos secos que no estén salados, aguacate (palta), salvado, avena, piña, plátano, sandía , pera, cítricos, espárragos, cebolla, carne de ternera, huevos, pescado azul, pollo, queso con poca grasa, leche semidesnatada, cereales integrales, tofu.

  • Otras recomendaciones: Tomar 5 raciones de fruta y hortalizas diarias. Comer proteínas magras. Realizar 5 comidas, de pequeña cantidad, mejor que 3. Beber mucha agua (2 litros diarios al menos). Comer despacio, masticando bien los alimentos.

  • Frutas: No debemos abusar de su ingesta ya que contienen azúcar. 3 piezas al día es una buena cantidad. Son especialmente indicadas las siguientes: Frutillas y Fresas: Activan el drenaje. Kiwi: Posee gran cantidad de fibra. Pomelo: Limpia el organismo. Podemos mezclarlo con naranja o piña (d